¿Cómo saber si tú eres una persona tóxica?
- Kenais Casa Holística

- 8 ene 2019
- 4 Min. de lectura
Por todos lados nos advierten sobre la toxicidad emocional y psicológica que puede provenir de nuestro entorno social, pero ¿qué sucede cuando nosotros mismos somos los generadores de tanta mierda? “¿Cómo? ¿Yo?” Sí. Tú.
Es factible sentirse renuentes a aceptar nuestras verdades, más porque tenemos al orgullo que nos jala las manos hacia detrás de nuestra espalda y nos mantiene atados. Porque simplemente es más fácil echarle la culpa al mundo que hacernos responsables de nuestras acciones. Para empezar, si has entrado a este artículo quiere decir que algo dentro de ti se identificó con el título, así que probablemente sí tengas algo de tóxico dentro de ti. Muy bien, una vez asimilado esto no es para lamentarnos ni para decir la típica frase: “Así soy y si les molesta a los demás, me vale un pepino”, al contrario, es para hacernos conscientes que podemos mejorar nuestra personalidad no solamente para el bien de los demás, para el tuyo también, por supuesto. Sobre todo porque TÚ eres el que sale más beneficiado.
¿Detestas que tus amigos tengan éxito? ¿Te da rabia que a tu pareja le coqueteen por doquier? ¿Te enfurece saber que aquel compañero del trabajo que toma todo a la ligera está a punto de ser ascendido? ¿No soportas que otra persona se ría, se bese con la persona de tus sueños, sonría por todo, le lleguen las cosas de manera fácil, y que todo lo referente a su vida parezca comercial de Coca-Cola?
Tenemos un problema, mi amor. Tienes mucha envidia, rencor, desprecio, pero más que eso, urgencia de aprecio, amor, cariño y aceptación dentro de ti. Cuando somos susceptibles a la ira por enterarnos de que las cosas simplemente son más bellas para otros y no para nosotros sólo estamos viendo una percepción de nuestro propio lente. Cada uno de nosotros dispone de un vitral por el cual pasamos todo aquello que recibimos en nuestra vida. Y si éste contiene los vidrios sucios, empañados y oscuros, es sencillo deducir que todo lo que pasa a través de él te llega con la misma esencia. ¡Es momento de cambiar tu vitral!
Te ha sido más fácil hacerle la vida de cuadritos a todos los que te rodean, porque eso te da felicidad, y esos chispazos de satisfacción que tanto te gustan, pero ambos sabemos que son esporádicos y que al final del día terminas sintiéndote como la misma porquería que en la mañana te sentías. En serio. ¿Esto te ha servido de algo? ¿De verdad vale la pena ser tan insoportable y causar enemistad con todos, sólo porque nada “es” como tú quieres que sea? Hazte un favor y termina con este ciclo de oscuridad, pues lo único que consigues es construir una calidad de vida deplorable que acabará en convertirte en una persona amargada, solitaria, indeseable e intimidante, si no es que ya lo eres.
Empieza a agradecer las cosas que tienes, y sobre todo, consiéntete, te lo mereces. ¿A que no te esperabas eso? Pues así es. Haz cosas que ames hacer. La amargura interna viene por la falta de autoconocimiento y autoestima. Estamos tan sumergidos en nuestros deseos externos, que cuando los vemos reflejados en alguien más nos da coraje el no tenerlos nosotros, pero eso -insisto- no te hará obtenerlo. ¡De ninguna manera! Es más. ¡Lo estás alejando! Todo llega a quien lo merece, no a quien lo anhela. Hazte merecerlo. Aprende de esas personas a las que tanto odias. Respétalas. Cúbrete de su energía, ¡y no se las robes!
Recuerda que eres alguien muy importante en este planeta, que si estás aquí es porque tienes que cumplir una misión de vida, no eches a perder esa misión por tus urgencias mundanas. Todo arriba en el momento y espacio exacto. Sé paciente y goza, goza, y goza cada día.
Da el primer paso al despertar, frente a tu espejo del sanitario o con la cámara de tu smartphonerepítete en voz alta: “Soy una persona libre de prejuicios”. “Amo a todo el mundo, y todo el mundo me ama”. Hazlo durante 21 días seguidos, y en el día número 22 te darás cuenta que ya lo harás de manera automática, eso significa que puedes continuar para siempre, pues ya has creado un hábito, y más adelante utiliza nuevas pautas mentales, o como yo les llamo; “decretos”.
Sé consciente que cada quien tiene lo que se merece. Y si tú no tienes lo que deseas en este instante, significa que aún no estás preparado para ello. Acéptalo. Sea lo que sea que deba ser para ti aparecerá, sólo cuando hayas estado dispuesto a despojarte de tu personalidad repulsiva, entrometida y envidiosa. Deja la vida de los demás en paz y comienza a encargarte de la tuya.
Un último consejo que te puedo dar antes de despedirme es, si te percatas que te es difícil cambiar tu actitud, inicia el proceso de purificación, el cual es alejarte de amistades tóxicas, compañeros tóxicos, contenido tóxico (televisión, películas, libros, música, etc.) y demás experiencias que puedan estarte alimentando con esas ideas negativas. Es vital hacerlo, claro, sólo si quieres dejar de ser tú una persona tóxica.
¿Te animas?




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